Se escucha en muchos sitios el tema del alquiler con opción a compra, pero ¿sabes lo que esto significa? Hoy desde Fincas Eva te explicamos los puntos más importantes.

Los contratos de alquiler con opción a compra de vivienda son aquellos en los que el inquilino puede adquirir el inmueble una vez que ha llegado a su fin el plazo marcado en el contrato de arrendamiento. También, esta la opción de comprarlos antes si consigues reunir todo el dinero. 

Estos contratos son dobles, por un lado hay que crear un contrato de alquiler y uno de compraventa. Es importante dejar bien fijadas una serie de cuestiones como:

Señal: El interesado debe abonar una señal, normalmente el 10% del precio final de la vivienda, para mostrar su interés en la compra.

La cuota de las mensualidades de alquiler.

El porcentaje que se quita de cara a la futura compraventa.

El plazo en el que finaliza el contrato de alquiler y en el que se debe formalizar la adquisición del inmueble.

Como en todos los contratos de alquiler, hay que señalar quién se encarga de los gastos de la vivienda durante el periodo del arrendamiento, quién costea las reparaciones, las facturas, etc.

Ahora bien, ¿cuales son los pros y contras de optar por esta modalidad?

Una vez firmado el contrato, el precio del inmueble no puede cambiar, tanto el del alquiler como el de venta. Esto puede favorecer al inquilino, pero no al arrendatario. Si el precio medio de la vivienda sube, no podrá vender su inmueble más caro, ya que está fijada la cantidad en el contrato.

Por otra parte, no se puede vender el piso a terceras personas mientras tenga vigencia el contrato de alquiler, aunque la oferta sea de mayor cuantía.

Puede darse el caso de que el inquilino no quiera comprar la vivienda cuando finalice su contrato, y esto implicaría haber podido perder otras posibilidades de venta, porque si han aparecido otros compradores, estos pueden haber perdido el interés debido a la espera.

 

El cobrar una señal inicial por la vivienda supone una garantía para el propietario, ya que puede cubrir los impagos (en caso de que ocurran) e, incluso, sufragar los gastos económicos derivados de un desahucio.

Los propietarios pueden disfrutar de las ventajas fiscales que supone tener una vivienda alquilada, y son ellos también  los que continúan asumiendo la responsabilidad de pagar el IBI.
El inquilino debe pagar el ITP, y tiene para hacerlo  un plazo máximo de 30 días desde la firma del contrato de arrendamiento. Por el lado de la venta, también deberá abonar el ITP en un plazo máximo de 30 días después de la compraventa.

El periodo que fija la LAU para los arrendamientos en este tipo de contratos es de cinco años, pero pueden prorrogarse si ambas partes están de acuerdo. Si ocurre esto, hay que reflejar las nuevas condiciones y las cantidades restantes.

Otro aspecto importante que tenemos que tener en cuenta es que es necesario que contengan estos contratos. Lo principal es: el importe de las mensualidades, la cantidad de la señal, el porcentaje que se descuenta de cara a la futura compraventa y el precio y el plazo para hacer efectiva la operación 

Esperamos que este artículo haya podido resolver tus dudas sobre que implica un contrato de alquiler con opción a compra. ¿Estás buscando comprar/vender una propiedad? ¡Podemos ayudarte! Contamos con un equipo de profesionales con más de 35 años de experiencia en el sector. Entra a nuestra web y entérate de todo lo que podemos hacer por ti.